Gerson Gómez

Ago 13, 2018

Jóvenes 2018


Sus herencias sin recibirlas en vida ya están hipotecadas. No podrán gozar de una vejez aciaga y sin sobre saltos. La mayoría de ellos están ya pensando en independizarse. Aun no han comenzado a laborar.

Su presente es desalentador. Quien goza de privilegios es por gandaya. Por estar protegido laborando para los grupos criminales.

La mitad de ellos ya persiguiendo la vida no pueden siquiera cubrir con sus necesidades básicas de la canasta alimentaria.

Para los jóvenes mexicanos del siglo XXI no existe el paraíso perdido de la pensión del IMSS por edad o cesantía. Solo el poco dinero pulverizado por las AFORES en portafolios de alto riesgo.

Les veremos con seguridad traduciendo los tiempos de descanso en actos polichambistas. De taxistas rentando un auto. Con una renta alta para poder seguir soñando con libertades de horarios y de oportunidades.

Orillados a vivir en microhogares, si gozan de carrera profesional, con dificultad prestan sus servicios por mas de un año. Les parece soso y aburrido. Sin enraizarse en una oficina o despacho, las palabras trabajo y triunfo se encuentran distanciadas.

Sueñan con vidas mínimas. Al lado del mar o en santuarios naturales en medio de las altas montañas.

Fueron ellos quienes pusieron el alto al PRI y al PAN, del PRD no quieren escuchar nada.

Los jóvenes del 2018 fueron quienes desterraron a la partidocracia tradicional. Son quienes esperan en Andrés Manuel, la oportunidad de redención.

 

 

Last modified on Lunes, 13 Agosto 2018 01:20