Gerson Gómez

May 20, 2019

Derechos a ninguna parte


Monterrey es una olla de presión social. Si hiciéramos pasar en un simulador las condiciones actuales el resultado estallaría en las manos de los administradores.

El mega crecimiento desmedido, de manera horizontal, hinchó los municipios de la zona conurbana. Les generó problemas en sus vialidades, en sus servicios públicos y en la seguridad.

Los nuevos inquilinos en cada una de las 11 ciudades periféricas se quejan de la lentitud del desplazamiento. Los permisionarios del transporte exigen aumentos por encima de la inflación.

Afirman lo incosteable para mantener en optimo servicio las unidades del transporte público.

En ambos extremos de la necesidad las soluciones resultan enternecedoras y risibles. Renuevan los ofrecimientos. Mientras la congestión de las avenidas y calles es cotidiana y a toda hora.

Sin mejora a corto plazo y con el peor sistema de mantenimiento de las calles en todos los municipios.

Los alcaldes y el gobernador se excusan en la imposibilidad financiera para celebrar una victoria contra el tiempo perdido. Las horas hombre desperdiciadas en los trayectos.

Ni la solución de AMLO ni la sonrisa de Jaime Rodríguez Calderón, con la cesión de vías de tren para implementar los trenes ligeros, representan alivio alguno.

Solo la sustentabilidad de medios alternos, incluyendo la bicicleta y los vehículos ligeros, puede ayudar a liberar la congestionada Monterrey.

 

 

Last modified on Domingo, 19 Mayo 2019 22:42