Gerson Gómez

Nov 22, 2019

A Nuevo León no regresa MORENA


Las tribus internas, las de siempre, no aprendieron de la distancia histórica. Está en su adn político la confrontación, la desdicha.

Siendo partido en el poder capitalizar los tiempos y los espacios les habría dado la experiencia. Sumaría voluntades en los electores.

Así los grupos de Malaquías Aguirre o de Mario Fernández incluso el espaldarazo empresarial de Alfonso Romo funcionarían como combustible para los regiomontanos necesitados de esperanza contra el bipartidismo rampante.

En MORENA se colaron caídos en desgracia del PRI y del PAN. Con la venia de Yeidckol Polevnsky Gurwitz le ofrecieron el músculo de votantes. Los acarreados de siempre. Los necesitados de lo básico.

Así se secuestró un partido político. Se hizo polvo la ilusión nacionalista de los soñadores de siempre. Los antiguos militantes del Partido Comunista, del Partido de los Trabajadores, de la Liga 23 de Septiembre y del Partido de la Revolución Democrática.

Esperaron el pago de los favores. La oportunidad de chamba en el aparato gubernamental. No llegó salvo para los serviles a Judith Díaz, la enviada federal de AMLO. Con todo lo peor de ex militantes del PAN como operadores.

Desdibujada la alianza con el PT y con el anacrónico PES, la soledad del reloj en contra de MORENA, les deja el sabor de boca a imposibilidad y a frustración.

 

 

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