Gerson Gómez

Ene 21, 2019

Únete Pueblo


Se han ido convirtiendo en una piedra en el zapato de Jaime Rodríguez Calderón. Cada una de sus actividades sociales de la asociación civil pega directamente a las autoridades estatales, sobre todo, a sus socios de los consorcios del transporte.

Desde la entrega del presupuesto de egresos y de nuevos impuestos para los ciudadanos, resultó la bomba imposible de posponer.

Con la medida de resistencia civil pacífica de Únete Pueblo, de tomar simbólica las oficinas del palacio de gobierno estatal, para impedir el incremento de las tarifas del transporte público, sellaron mucho de su futuro inmediato.

En la madrugada del domingo 20 de enero, con el pretexto de dormitar en espacio privado, los agentes del orden levantaron y consignaron ante un juez de barandilla, a una decena de manifestantes.

Jaime evidencia a Jaime, su altar ego. Demuestra su verdadera intolerancia. Antes prometió sencillez y diálogo franco. Permitiendo a todos los actores ciudadanos acercarse a lograr consensos.

El equilibrio emocional de un régimen cayendo a pedazos, en la segunda parte de su mandato, es solo el clímax de una arrolladora desolación en lo inmediato.

La cartilla moral de sus anteriores propuestas se van vaciando en las aguas negras de la desmemoria, donde los únicos beneficiarios son aquellos que le han lavado el cerebro a Jaime, creyéndoles a pies juntillas su labor histórica benéfica.

Mientras Únete Pueblo, le ha quitado la última capa de misterio, de un régimen idéntico al anterior.

 

 

Last modified on Domingo, 20 Enero 2019 22:35