Gerson Gómez

Sep 09, 2019

Por mi madre bohemios


Imagine usted al narco, al delincuente organizado, a la salida de su hogar, recibiendo la bendición de la madre, en pos del salario cotidiano.

La virgencita te cuide y te procure. Podría ser la frase maternal. De buen camino para la jornada laboral.

El delincuente debe cobrar 20 derechos de piso. Reportar las ganancias con sus comandantes. Ajusticiar a tres por salirse de la compañía. Redactar los mensajes de advertencia para los competidores.

Cerca del medio día llamar a su hogar para saber el menú de comida. Ir puntual a departir los alimentos.

Tomar una siesta. Regresar a la labor delincuencial. Cubrir los pendientes con las fuerzas del orden municipal y estatal. Evitar confrontaciones o desacuerdos con el ejército y los marinos.

Después de las seis de la tarde, checar la tarjeta de salida. Dirigirse a cenar con los compañeros criminales. Pedir unos tacos o por el gusto de la magnífica jornada ir a beber unas copas o llevar a la pareja en turno al cine.

Despedirse a la entrada del hogar de la compañera sentimental con un beso casto.

Regresar a casa y pasar a ver las últimas noticias en la sala. Abrazar a su madre y decirle lo mucho de su aprecio.

Así de ridícula es la impostura, como el consejo presidencial de Andrés Manuel López Obrador, al llamar a la cordura de quienes, por encima de la ley, no escuchan consejo alguno. Salvo el poder de sus armas automáticas.

 

Last modified on Domingo, 08 Septiembre 2019 21:54