Gerson Gómez

Ene 17, 2020

CEDHNL


Nuevo León es un estado donde el horror ha sentado sus haciendas. Tan simple resulta la muerte y la desaparición física de los ciudadanos. Miles de expedientes no han logrado un ápice de avance.

Nula resulta la labor de las agencias investigadoras policiacas. Se encuentran rebasadas ante el incremento agresivo de las hostilidades de los integrantes del crimen organizado.

Quienes dirigen la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, como la Mtra. Sofia Velasco Becerra, su función queda registrada de manera decorativa. Las oficinas de la calle Cuauhtémoc, en el centro de Monterrey, acumulan quejas y expedientes a medio trabajar.

Se hacen de la vista gorda. Las esporádicas apariciones en los magros resultados no justifican su labor. Nadan llevados por la corriente cuando debieran ser los salmones de los ciudadanos.

Nuevo León es la tierra de los forajidos comunes. Del crimen insoluto y de las autoridades cómplices cobrando salarios sin desquitar sus atribuciones.

Es momento de remover esas prebendas políticas. De organizar y de ofrecer soluciones en los meses inmediatos. Las madres de los desaparecidos, no solo las minorías de la comunidad LGBTIII, son quienes necesitan certeza de sus seres queridos.

A ciencia cierta, lo de la rumorología de la muerte física, donde los burócratas de la CEDHNL, son sepultureros de la conciencia moral de su ineficiencia.

 

 

Last modified on Jueves, 16 Enero 2020 21:03