Gerson Gómez

Mar 15, 2019

Militancia en verde


Se acostumbraron a la sombra. A gritar las consignas reivindicatorias. A buscar la equidad a cualquier precio. Segregadas en sus espacios. Autónomas hasta para decidir su feminismo.

No retratan la idea de las sufragistas. Mucho menos la brillantes de las idealistas de principios del siglo anterior. No celebran, conmemoran.

Levantan el puño aguerridas. Enfadadas hasta con ellas mismas, cuando no manifiestan su congruencia.

Eximen el erotismo por el momento. Se enamoran del instante. Desprecian a quienes les cuestionan sus vagos conocimientos.

Al amparo de los recursos financieros de los padres o de las parejas, teóricas de un feminismo trasnochado.

Les reconocemos sus cualidades para decidir con libertad sobre sus cuerpos. Aun los diputados de quinta del Congreso del Estado, les coarten sus determinaciones.

Bajo ningún concepto merecen la decidía moral o el acoso laboral. Entre ellas mismas dilapidan sus mejores argumentos. Al momento de llamar zorra, puta, perra o buchona, a quienes por necesidad o por placer, no comulgan con el pensamiento de avanzada.

Les vimos de verde, cubriendo sus rostros. Son el círculo rojo en el pantano de la estrechez mental.

Tan lejanas a Doña Rosario Ibarra de Piedra, en su lucha histórica, y tan cercanas a Jenny Rivera, con sus modas y sus letras dolientes, de amantes y situaciones al filo de la navaja legal.

 

 

Last modified on Jueves, 14 Marzo 2019 23:24