Gerson Gómez

Sep 17, 2021

Máscaras  


 

 

Recurren al argumento de la violencia. No a la razón. En las avenidas de la eterna Paris, quienes descreen de la pandemia se enfrentan a sus antípodas. 

Lo hacen a plena luz del día. Entre los turistas alarmados y la anuencia de los gendarmes. 

En la parte sur del territorio mexicano, en el universo de los naufragantes y de los necesitados hasta de lo indispensable, el Instituto Nacional de Migración pelea una batalla desigual. 

A los francófonos de Haití, población asolada por los terremotos, la violencia y el hambre, los aventurados a cruzar las aguas del nada solariego caribe nacional, su captura los somete a la expulsión instantánea.  

Se les envía a Guatemala desechando su libertad de tránsito, como debería existir como principal factor de humanidad. 

Las hordas de haitianos impactan impacientes en su sueño americano. De llegar a los Estados Unidos de América, como refugiados. 

Ambas mascaradas, de la sociedad francesa y del gobierno mexicano, nos demuestra la poca empatía y solidaridad. 

En los tiempos de pandemia es imposible predicar con la liturgia. Hacer negocio con quienes menos tienen. Ponerlos en manos de los grupos criminales.  

A eso nos vamos acostumbrando. A la intolerancia. A la violencia y a la negativa de un pasaporte al progreso social. Sin colocar vallas o medidas restrictivas, por encima de la frágil dignidad. 

 

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Last modified on Viernes, 17 Septiembre 2021 09:00