Omar Elí Robles

Nov 16, 2018

Perversidad en la Corte


Cuando Tere llegó al juicio, era la afligida madre que arrastraba una carga espantosa: Le habían matado a sus dos hijos pequeños.

Cuando terminó el juicio era la depravada mujer que tenía sexo con el novio de su hija.

¿Y qué fue lo que la gente acabó por creer, lo segundo o lo primero?

Un ejercicio vil de la abogacía, y no menos vil de los medios quienes transmitieron el juicio en vivo, llevó el caso hacia donde la defensa quería: El asesino en vez de ser un criminal sin entrañas capaz de asesinar a dos pequeñitos, terminó en la imaginería como el Juan Camaney que tenía sexo con una hermosa joven y la no menos hermosa madre de ella.

Usted debe recordar todavía el caso…

El populacho de todos los niveles socio-económicos dejó de horrorizarse por el crimen; dejó de exigir castigo ejemplar y terminó deglutiendo las entrañas de aquella historia escandalosa.

Ese es el problema con los abogados… cuando los abogados no tienen entrañas.

El tema de Calderón y de Peña acusados ahora por un abogado es lo mismo.

El abogado quien dijo tener pruebas, pruebas que desde luego no va a presentar, intenta desviar el objetivo del juicio.

Ya no es el Chapo Guzmán, ahora son los ex presidentes los criminales.

Insisto que un juicio contra ambos, en caso de existir elementos para iniciar uno, tendría que darse en otra corte y con otros jurados.

Sobre esa base es que debemos entender lo que pasa…

Ni defender ni condenar a los presidentes.

Simplemente entender todo esto como parte de un juego perverso, que en casos como el de Tere, además de perverso, fue ruin.

 

Last modified on Viernes, 16 Noviembre 2018 00:11