El euro cumple 20 años: la madurez de una divisa que nació como un símbolo de estabilidad económica Unsplash

El euro cumple 20 años: la madurez de una divisa que nació como un símbolo de estabilidad económica

Ene 01, 2022
La moneda común de gran parte de los países europeos lleva dos décadas en circulación y, a pesar del alza en precios, los expertos coinciden en que ha favorecido el crecimiento.

El 1 de enero de 2022 se cumplirán 20 años de la entrada en circulación del euro como moneda oficial de España. Aquel amanecer aún se podían comprar los churros con pesetas, pero ya valía esa nueva moneda que solía venir aparejada a un "cambiador" donde se traducía la cantidad necesaria. De repente, de 1.000 pasabas a seis. Y peor aún: de 100 pasabas a uno, que en comparación era mucho más que el precio anterior. En los tiques aparecían ambas cifras, para habitual pasmo del cliente.

Con el euro, en España los precios subieron hasta un 66% en ciertos productos. Aun así, hubo cierta alegría en dejar aquellas perras chicas y gordas que habían mostrado el rostro de diversos monarcas, del dictador Francisco Franco y el del rey emérito, Juan Carlos I. Hacía ilusión ser uno de los 19 países que desenfundaban ese metal plateado con un borde dorado. Para algunos, era un golpe al bolsillo. Para otros, una forma de estabilizar la economía de la zona y de competir con otras divisas potentes como el dólar estadunidense o el yuan chino.
 
 
 
 
 
Por norma general, el saldo, dos décadas después, es positivo. A pesar de que el camino ha estado jalonado de baches. Durante la crisis de 2008, por ejemplo, hubo dudas sobre si ciertas naciones, como Grecia, podrían seguir con ella o tendrían que abandonarla. Al final, ha resistido. Con dudas y escepticismo en grandes dosis, pero también con confianza y orgullo.
 
 
 
 
 
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Según varios expertos consultados por la agencia Efe, la conclusión es firme: propició un marco de estabilidad cambiaria y monetaria que ha favorecido la capacidad de crecimiento y el avance en la convergencia con la Unión Europea (UE). Eso explica Juan Ignacio Crespo, analista financiero. El balance, esgrime, le parece "extremadamente positivo". "Y más en una etapa en la que hemos tenido que vivir catástrofes como la crisis financiera de 2008 y posteriormente la crisis provocada por la pandemia en los últimos dos años. Hubiera sido todo muchísimo más complicado si hubiéramos estado fuera del euro", indica.
 
 
 
 
 
Su resolución no concuerda del todo con la de Albert Guivernau, profesor de Empresa y Economía de la Universitat Abat Oliba CEU. Cree el docente que todas las ventajas del euro no sirvieron para amortiguar la crisis financiera y que esta "impactó de forma muy similar en el conjunto de países de la UE, formaran parte o no de la eurozona". Además, sostiene Guivernau, la UE carga con una losa y es la desigualdad entre las estructuras productivas de los países miembros y la falta de movilidad de los trabajadores. Tampoco existe una completa unión bancaria ni la integración fiscal.
 
Javier Fernández-Pacheco, profesor de EAE Business School, apunta que "a nivel europeo la moneda única ha ayudado de manera determinante a facilitar el comercio intracomunitario". Algo que ha beneficiado a España, cuyos principales mercados de exportación son Francia y Alemania.
 
"A nivel nacional, tener una divisa con el Banco Central Europeo (BCE), alejado del poder político, nos ha permitido tener una inflación baja a lo largo de los últimos años y eso es muy positivo para la economía. Además, permite acceder a una financiación internacional mucho más barata y como la deuda es en euros no hay peligro de que se devalúe", señala Fermández Pacheco.
 
Con el cambio, aparte, se produjo ese incremento del coste. La subida elevó la inflación del 2,7% de diciembre de 2001 al 4% en diciembre de 2002. Fue una de las denuncias de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que reveló cómo entre los aumentos más destacados no solo había precios privados, sino también públicos: billetes de transporte, tarifas de correos o bonos deportivos.
 
 
 
 
El entonces secretario de Estado de Economía, Luis de Guindos, reconoció que la entrada del euro había provocado alzas en los precios, pero destacó que la nueva moneda había permitido crecer al país por encima del 2% y crear empleo en un momento de desaceleración.

Su llegada en convivencia con las pesetas propició que el Banco de España abriera un periodo para canjear los billetes y monedas anteriores, vigentes entre 1868 y 2002. El plazo duró hasta el 30 de junio de 2021 y, según publicó la institución, se había canjeado el 96,8%, unos 48.750 millones de euros.

La mayor parte se cambió en los primeros seis meses de vida de la nueva moneda, pero también se pudieron ver colas en las últimas horas: el monto de pesetas sin canjear suma unos 1.575 millones de euros. Ahora se prevé que tendrán solo valor como objeto de colección o de recuerdo, quizás para obtener una cantidad superior y poder comprar unos churros. Sin sobresaltos ni dobles facturas.
 
 
 

Fuente: Mundo.Sputniknews.com