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'Cryptocrash': derrumbe de cotizaciones, crisis energética y prohibición en China

May 18, 2022
Bitcóin, ethereum y el resto de las principales criptomonedas han tenido caídas de 50 a 80% en sus cotizaciones desde sus máximos.
El mundo cripto registra una debacle como no se veía desde el denominado ‘invierno cripto’ de 2018, cuando el Bitcóin se derrumbó de 20.000 dólares a fines de diciembre de 2017 hasta 3.000 dólares un año después.
Ahora el crac más rutilante se produjo con la implosión del ecosistema Terra, cuyo token Luna ha pasado de 120 dólares a 0 en cuestión de días después de que su stablecoin (UST) perdiera la paridad con el dólar.
En estas semanas parecía que se estaba evaporando el mercado de las criptomonedas. El estallido de dos criptomonedas llevó a un pánico agravado cuando Coinbase —una especie de banco y mercado que tiene más de 245.000 millones en activos de inversores— publicó en su informe trimestral que, si algún día quebraba, existía el riesgo de que sus más de 50 millones de clientes perdieran los activos de sus carteras.
En este escenario de inestabilidad, el cryptocrash ha dejado a El Salvador, país que decidió incorporar al bitcóin como moneda de su economía, en septiembre del año pasado, al borde de una crisis financiera.

¿Cuál es el origen del derrumbe?

Varios son los factores que permiten comprender este derrumbe. Pero antes es importante entender que cuando se precipita una crisis financiera especulativa de proporciones, como la debacle del mundo de las criptomonedas, la pregunta para empezar a entenderla no es cuál ha sido la causa, sino por qué sorprende la violenta debacle.
Un ejercicio de lógica puede ayudar en la tarea de comprender el estallido de burbujas especulativas. Aquí va: la bomba es lanzada por A hacia la cara de B, B la ataja y se la tira a C, luego C a D, y así hasta que Y la hace estallar, finalmente, en el rostro de Z. ¿Quién es el culpable de la explosión? ¿A o Y?
La respuesta es la siguiente: A es la causa remota; Y, la causa próxima.
En jornadas de violentas caída de cotizaciones de las criptomonedas, provocando pérdidas gigantescas hasta totalizar miles de millones de dólares, se intenta encontrar el origen de semejante derrumbe de un mundo que no deja de prometer ser partícipe de la cadena de la felicidad.

Manías, pánicos y cracs

Como en tantas otras grandes crisis de la historia financiera mundial, la especulación y la expansión desenfrenada del crédito son la raíz (la causa remota) de los impresionantes desbarajustes de las finanzas, como bien lo explica Charles P. Kindleberger en un libro que debería ser de referencia en estos días, Manías, pánicos y cracs.
Lo que puede precipitar el desmoronamiento de los precios de activos puede ser cualquier hecho trivial —la causa próxima: la subida de la tasa de interés de la banca central de Estados Unidos (Reserva Federal), por ejemplo—, pero las manías especulativas y los posteriores pánicos se asocian con la irracionalidad general que domina en el mercado financiero, que incluye al mundo de la criptomonedas.
Kindleberger explica en su libro que el exceso especulativo, que en forma concisa define como manía, y el desenlace de ese exceso, resumido en crisis o crac, "demuestra ser, si no inevitable, al menos históricamente común".
A principios de este siglo, en 2001, estalló la burbuja de las empresas de internet, la denominada "nueva economía", integrada por las compañías de telecomunicaciones, informática, biotecnología y de internet, que habían ingresado en ese torbellino especulativo. En 2008 fue el momento de los créditos subprime. Ahora, es el turno de las criptomonedas.

Un crac cada diez años

¿Por qué se repiten las burbujas especulativas teniendo en cuenta esas experiencias traumáticas? El gran economista John Kenneth Galbraith estimó en Breve historia de la euforia financiera que la memoria financiera en la población, es decir el recuerdo del último crac que provocó quebrantos masivos, se debilita a los 10 años, facilitando la reedición de la fiebre especulativa con nuevos activos y nuevos actores del mercado.
Este tipo de burbujas no es algo inusual. Por ejemplo, hubo una que se desarrolló con la aparición del ferrocarril en el siglo XIX.
El tren, en esos años, provocó una revolución en la organización económica y social, lo que llevó a muchos a soñar con ser millonarios apostando a esa nueva era que prometía la expansión del comercio a niveles impensados para la época.
El tren produjo, efectivamente, una profunda transformación, pero no sin antes precipitar una fiebre especulativa: en 1847, en Gran Bretaña con bonos de compañías ferroviarias, y en 1856, en Estados Unidos con terrenos públicos linderos a supuestas trazas ferroviarias, que derivaron en profundas crisis financieras.

Estallido de burbujas especulativas

Las puntocom al inicio del nuevo siglo o los ferrocarriles en el siglo XIX, antes los tulipanes en Holanda en 1637, y en las décadas del '80 y '90 con los bonos de deuda de países periféricos, fueron todas burbujas financieras como la que acaba de explotar con las criptomonedas.
El mundo de los negocios especulativos cripto no funciona como algo aislado del sistema, a pesar de las intenciones iniciales de sus promotores.
Los jugadores más optimistas publicitaban que el bitcóin y otras criptomonedas eran un valor refugio frente a la inflación y las crisis. Pero la pandemia del COVID, el conflicto bélico y las sanciones a Rusia han demostrado que eso se encuentra lejos de ser así.
El bitcóin no tiene un emisor central ni una autoridad que la controle y esta independencia teóricamente iba a garantizar la estabilidad en las cotizaciones a pesar de eventuales crisis o guerras. Los últimos acontecimientos internacionales críticos han demostrado que esa premisa era falsa.

Pandemia, conflicto bélico y sanciones a Rusia

Cuando la pandemia del coronavirus aplastó los mercados mundiales, en marzo de 2020, también cayó el bitcóin, con un descenso de 57%. Después, tanto los mercados de valores como las criptomonedas se recuperaron rápidamente y en forma muy fuerte.
Analistas del mercado evaluaron que este comportamiento positivo luego de la caída tuvo su origen en que, en cuarentena por la pandemia, hubo una combinación de tiempo libre, ingresos disponibles y dinero de ayuda estatal que fue canalizado a activos financieros.
Este escenario favorable ha cambiado. Víctor Millán en 'Cryptocrash: los factores que han hecho que Bitcóin y otras monedas hayan perdido el 50% de su valor', publicado en el portal español Hipertextual, explica que "la Reserva Federal de Estados Unidos y otros bancos centrales han empezado a subir los tipos de interés. La caída del bitcóin se produce después de que el Dow y el Nasdaq sufrieran las peores caídas en un solo día desde 2020. Hay correlación".
Para agregar que "el mercado se ha visto perturbado por el conflicto bélico en Ucrania, que ha exacerbado la inflación, los problemas de la cadena de suministro y el precio del petróleo".

Además, crisis energética

Marion Laboure, profesora en la Universidad de Harvard, escribió en Project Syndicate, Econologización de la revolución criptográfica, donde advierte que el proceso de minería para validar una sola transacción de bitcóin deja una huella de carbono mayor que casi 1.800 millones de transacciones de Visa, y la evidencia sugiere que más del 70% del consumo global de energía de bitcóin se genera a partir de fuentes no renovables como el carbón.
A medida que la capitalización de mercado del bitcóin crecía de 70.000 millones de dólares a más de 1 billón de dólares, entre noviembre de 2018 y noviembre de 2021, su consumo de energía global anual se cuadriplicó.
En septiembre de 2021, China prohibió la minería de criptomonedas después de descubrir que los mineros de bitcóin estaban desviando electricidad de instituciones públicas estatales en un momento en que el país ya estaba experimentando una crisis energética.
Como resultado de esta regulación estatal, la contribución de China a la actividad minera global de bitcóin habría caído de 75% a cero, según datos oficiales, aunque expertos del sector creen que los mineros aún operan allí y usan redes privadas virtuales (VPN) para ocultar sus ubicaciones.

Qué pasa en China

Según un informe de medios estatales chinos, de noviembre de 2021, hasta el 10% de las empresas relacionadas con las criptomonedas que estaban operando antes de la prohibición todavía seguían en funcionamiento.
El aumento de la capitalización de mercado de las criptomonedas indica que, a pesar de las medidas enérgicas de gobiernos como el de China, las personas encontrarán una manera de extraer, comerciar y usar criptomonedas, especialmente en un mercado no regulado.
Cuanta más potencia informática tengan a su disposición los mineros, mayor será la posibilidad de que validen las transacciones (resolviendo un rompecabezas generado algorítmicamente) y recibir criptomonedas recién emitidas.
Por lo tanto, cuando aumenta el valor de las criptomonedas, existe un incentivo mayor para que los mineros inviertan en computadoras más potentes que requieran un consumo de energía aún mayor.
Sin embargo, la cryptocrash está poniendo en cuestionamiento todo este andamiaje y la propia dinámica de esta burbuja especulativa.
LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK
 
 
 
Fuente: Mundo.Sputniknews.com