"Rusia transpira arte": Natalia Oreiro y el recuerdo de una gira con luces y sombras Instagram - @nataliaoreirosoy

"Rusia transpira arte": Natalia Oreiro y el recuerdo de una gira con luces y sombras

Ago 01, 2020

Uruguay, uno de los países más pequeños de Latinoamérica tiene algo que Rusia, el más grande del mundo, desea: Natalia Oreiro.

Actriz, madre, cantante, empresaria, trabajadora, embajadora de Unicef y también de su propia sonrisa, esta mujer que hace 43 años nació en "el Cerro", un barrio obrero de Montevideo, transitó su vida en tres países antes de que su nombre suene en Rusia y no deje de retumbar hasta convertirse en una absoluta (y extravagante) ídola de masas.

Eso es lo que relata el documental "Nasha Natasha" (nuestra Natalia), del director uruguayo Martín Sastre, que sigue a Oreiro a lo largo de la maratónica gira que realizó en 2014 por 16 ciudades de Rusia, atravesando el territorio en el legendario Expreso Transiberiano.

La cinta, que debía estrenarse el 27 de junio de 2016 en el marco del Festival Internacional de Moscú, finalmente nunca se exhibió en cines, y ahora Netflix anunció su estreno mundial para el próximo jueves 6 de agosto.

La propia cantante, que abrió una cuenta en la red social Instagram hace menos de un mes, se siente con una expectativa "extraña" por el estreno. Reconoce que le cuesta bastante exponerse desde su propia intimidad.

"Es una mezcla de sensaciones, porque nunca pensé que esto se iba a estrenar; creo que si hubiera tomado esa conciencia no hubiera dado el "ok". Le dije a Martin (Sastre) que si veía el corte final le iba a decir que no. Entonces lo vio Ricardo, mi pareja. Yo no podía ser objetiva", reconoce Oreiro en diálogo exclusivo con Sputnik.

En Nasha Natasha pueden verse dos facetas de quien se lanzara a la fama en 1998 con la telenovela argentina "Muñeca brava": la explosiva y sensual artista que recibe en sus ojos el amor de miles de personas; y la enérgica y, al mismo tiempo exhausta trabajadora que discute con productores, aterriza en aviones con temperaturas de 30 grados bajo cero y llora soledades de hotel, lejos de su pequeño hijo Atahualpa.

"Para mí, que estaba amamantándolo, fue muy difícil, porque nunca había estado un día sin él. Entiendo que para él también. Había momentos de mucha soledad, y el contraste de recibir mucho amor en los escenarios o cuando llegaba a algún aeropuerto u hotel, pero cuando entraba a mi habitación era la soledad más absoluta y extrañarlo muchísimo. No deja de ser lo mismo que le pasa a todas las mamás que tienen que trabajar", recuerda la artista.

Así, y para evitar agotadores traslados, el pequeño permaneció durante 20 días en un hotel de Moscú, al cuidado de su padre, el músico argentino de rock, Ricardo Mollo.

"Rusia transpira arte. A él (por Atahualpa) le encanta Rusia, me acompaña siempre y una vez me dijo: "me gustan las mujeres rusas", así que lo perdí, de grande se va a ir a vivir a Rusia", cuenta entre risas la actriz, que por estos días tramita la ciudadanía rusa en el consulado de Buenos Aires.

MUJER Y TRABAJADORA

Natalia Oreiro trabaja como artista desde 1993, cuando con 16 años protagonizó un comercial de protectores femeninos que la mostraba como una adolescente acosada por un grupo de jóvenes varones.

Más tarde, en "Muñeca brava", miles de uruguayas, argentinas y, luego nos enteramos que también rusas, vieron a una chica como ellas, trabajadora y enamoradiza, pero que ya criticaba el machismo y golpeaba a otros hombres acosadores.

Oreiro fue, tal vez, la primera chica bonita de la televisión que no tapaba su carácter detrás de una sonrisa, y eso pegó fuerte en Rusia, a tal punto que, como muestra el documental, hizo que las adolescentes y jóvenes de ese país quisieran estudiar español y bailar cumbia, ritmo musical surgido en Colombia, pero muy popular en el Río de la Plata.

El amor entre los rusos y la joven uruguaya comenzó de forma idílica, por medio de cartas con poemas y dibujos, cuando las redes sociales aún no existían.

La devoción es tal que para uno de sus cumpleaños, y sabiendo que a ella le gustan los árboles, le obsequiaron un video que muestra a personas de distintas ciudades plantando uno.

"Un regalo hacia mí pero en verdad hacia ellos mismos y a los que vienen", interpreta la cantante.

PANDEMIA

El documental se va a estrenar en tiempos donde las imágenes son parte de una realidad que está al menos en pausa por la pandemia de coronavirus.

Para Oreiro, el mundo entero está "en una deconstrucción en todo sentido"; la actriz admite que le "cuesta" pensar que "el contacto con la gente, el abrazo, que es lo que más se extraña, el beso, ya no están más".

Lo atraviesa "tratando de rescatar cierto aprendizaje" de que se trata de una situación global.

"Intentando ver un poco más allá, para que nos demos cuenta del daño que también le estamos haciendo al planeta como sociedad. Es como muy extraña esta situación y no sé cuánto es posible reinventarse", cuenta.

"Recuerdo que mi primera película de adulta, y tenía 14 años, fue en la Cinemateca de Uruguay; fui a ver El Marido de la Peluquera, y ahí dije "ta, me recibí de adulta". Me acuerdo de eso como algo muy importante en mi vida, como cuando íbamos de chicas al circo con mi papá. Eso marcó mi camino, y de repente, imaginar que ahora todo sucede a través de una pantalla. ¡Estoy podrida del zoom! Quiero que sea de verdad y que todo sea cierto", expresa.

Mientras tanto, y hasta que el mundo encuentre una normalidad acorde a las circunstancias, Natasha y Ata celebran: madre e hijo vuelven a ser inseparables. 

 

Last modified on Sábado, 01 Agosto 2020 14:23