El Salvador apuesta al control total en nombre del pueblo Featured

May 03, 2021

San Salvador.- El oficialismo de El Salvador comenzó a ocupar el último reducto de contrapeso que contenía al presidente Nayib Bukele, quien sin embargo afirma cumplir la voluntad popular.

El pasado sábado comenzó la legislatura 2021-2024, controlada por el gobernante partido Nuevas Ideas, que sin una oposición numéricamente relevante inició una suerte de purga en la Corte Suprema y la Fiscalía General de la República.

Saltándose los procedimientos establecidos por ley, la mayoría parlamentaria destituyó a los magistrados titulares y suplentes de la corte constitucional y al fiscal general Raúl Melara, alegando supuestos fraudes y dependencias partidarias.

Si bien se veía venir desde que el oficialismo arrasara en las elecciones legislativas y municipales de febrero pasado, la movida descolocó a muchos dentro y fuera del país, preocupados por este nuevo golpe a la vapuleada institucionalidad salvadoreña.

"El pueblo no nos mandó a negociar. Se van. Todos", dijo Bukele en sus redes sociales, a propósito de las críticas llegadas desde la sociedad civil y la comunidad internacional, a la cual advirtió además que lo que aquí pase no era de su incumbencia.

Sin embargo, la comunidad internacional sí está preocupada, y mucho, como evidenció el pronunciamiento de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para rechazar las medidas y llamar a la administración Bukele a respetar la independencia de poderes.

Desde Estados Unidos, varias voces influyentes desde el Congreso legislativo y el Departamento de Estado (cancillería) también expresaron su preocupación, e incluso la vicepresidenta Kamala Harris abogó por un Poder Judicial independiente como garantía para la democracia.

La Unión Europea y la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas también manifestaron su inquietud ante el escenario que se vislumbra para El Salvador, donde algunos incluso hablan de un "golpe de Estado".

CUESTIÓN DE CRITERIOS

"¿Cómo va a ser un golpe de Estado?", cuestionó Ernesto Castro, exsecretario privado de Bukele, elegido presidente de la Asamblea el pasado sábado, al hablar con periodistas tras concluir una reunión a puertas cerradas, sin la presencia de las principales fuerzas de oposición.

Ante las críticas, Castro se limitó a declarar a medios locales que le importa más acabar con los abusos cometidos contra el pueblo, y no "lo que piense un pequeño grupo de gente todavía: serán los resultados los que van a hablar".

A coro, los diputados oficialistas insisten en que están cumpliendo lo que les encomendó la población al elegirlos, sin más programa que la promesa de borrar el pasado encarnado en las fuerzas políticas tradicionales.

"Hemos sido abandonados, reprimidos, silenciados, al grado que cuando llega alguien con una cosita diferente, abrazamos, todo tiene que ver con una construcción cultural que tenemos en el país", comentó al respecto la consultora política Nayda Acevedo.

Entrevistada por la cadena local TVX, Acevedo cuestionó, empero, quién garantizará que los nuevos magistrados no responderán a los intereses de quienes los nombraron, en un proceso también tildado de inconstitucional.

En el actual contexto, todo apunta a que el oficialismo irá en próximas sesiones por los titulares de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, la Corte de Cuentas, la Procuraduría General de la República y el Tribunal Supremo Electoral.

Si a ello se suma el control de la Fuerza Armada, la Policía Nacional Civil, el Instituto de Acceso a la Información Pública, nada parece interponerse en el camino de Bukele.

¿Y EL PUEBLO?

Bien, gracias…

El ciudadano de a pie no tiene tiempo para procrastinar en redes sociales, urgido como está en la supervivencia cotidiana, y tampoco parece importarle mucho quién mande, si en algo le mejora la vida.

Y lo cierto es que, desde la irrupción de la pandemia de covid-19, la administración actual ha llevado sistemáticamente sus paquetes alimentarios incluso a los cantones más recónditos, en esfuerzos bien divulgados por su maquinaria propagandística.

Además, existe la percepción de que la violencia disminuyó desde la llegada al poder de Bukele, quien ha sabido venderse como antagonista de un pasado marcado por la post-guerra, la corrupción, el conciliábulo y la falta de transparencia.

Sin embargo, varios analistas coinciden en que el mandatario y su círculo sus allegados también son más de lo mismo, pero con mejor empaque.

"Bukele está replicando el modelo de sumisión de "los mismos de siempre", solo que la fidelidad es a su figura y no a un sistema político-partidario", estimó el periodista salvadoreño Roberto Valencia, autor del best-seller Cartas desde Zacatraz.

Aún así, de las redes sociales no pasan las manifestaciones contra el actual Gobierno: una convocatoria hecha tras los recientes incidentes en la Asamblea apenas atrajeron a unas 400 personas, que no fueron más allá de la consigna.

 

Fuente:https://mundo.sputniknews.com

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