Restricciones a la Fortificación de Alimentos Unsplash

Restricciones a la Fortificación de Alimentos

Jul 22, 2020

Una mala alimentación está vinculada no solo al sobrepeso y la obesidad, sino también a las carencias de micronutrientes (falta de vitaminas y minerales esenciales). Esta deficiencia tiene graves consecuencias para la salud, el crecimiento, el aprendizaje y la productividad de las personas.


Las Encuestas Nacional de Salud han rebelado que existe una baja ingesta de micronutrientes en la alimentación mexicana y constituye un problema importante de salud pública. Las principales deficiencias en niños son: hierro, zinc, vitamina A, D, y ácido fólico. En adolescentes y adultos existe una baja ingesta de minerales como el hierro, el zinc, el calcio y el magnesio. Asimismo, un 30% de mujeres en edad reproductiva tienen anemia. La prevalencia de ingestas inadecuadas de hierro en adolescentes y adultos son del 62 % al 89 % y en los niños de 46 % al 52 % e ingesta inadecuada de hierro en casi un 90 % de las mujeres.


De las estrategias para controlar las deficiencias de micronutrientes la fortificación de alimentos es una de las intervenciones más eficaces y es el enfoque preferido en términos de sostenibilidad, ingesta y costo-efectividad. La fortificación de alimentos implica la adición dosificada con tecnologías que garanticen la biodisponibilidad de micronutrientes a los alimentos procesados.


La fortificación voluntaria tiene la ventaja de proporcionar nutrientes a grandes segmentos de la población. De hecho, se ha utilizado la fortificación durante décadas en los países industrializados como medio para restablecer los micronutrientes que se pierden durante el procesamiento de los alimentos. En este sentido, la diversidad dietética es especialmente importante en poblaciones vulnerables donde los productos no perecederos y de fácil acceso ayudan a cumplir con sus requerimientos de vitamina y minerales.


Hoy día, el gobierno mexicano pretende obstaculizar la fortificación de alimentos procesados con la modificación del artículo 161 en el decreto de Reforma a Diversas Disposiciones del Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios. La propuesta de modificación en cuestión dice: No se podrán adicionar nutrimentos … ni a los alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados que cumplan con los perfiles nutrimentales establecidos para el etiquetado frontal de advertencia que establezca la norma correspondiente, a excepción de aquellos que deban adicionarse de manera obligatoria.


Dado que los cereales de caja se encuentran elaborados a base de cereales (maíz, trigo, avena, arroz, etc.) y dada las características intrínsecas de los mismos, no es posible cumplir con los límites máximos de calorías en 100 g de producto especificado en la NOM 05112. Esto es debido a que 100 g de cualquier tipo de cereal, dado su alto contenido de hidratos de carbono (1 g de hidrato de carbono aporta 4 kcal) aportará calorías que irían de los 398.7 kcal (quinoa) a 354 kcal (arroz) y otras variaciones dependiendo de su contenido de fibra y otras características. Difícilmente se podría cumplir con el límite máximo de 275 kcal en 100 g de producto especificado en la NOM. Una situación similar se encuentra en los lácteos, yogurts, productos de la panificación, etc.


En México, los consumidores de cereal de caja tienen una mejor ingesta de micronutrientes, que los no consumidores, con una contribución importante de vitaminas A, C, E, piridoxina, tiamina, riboflavina, niacina, ácido fólico, hierro y zinc. Esto gracias a la fortificación de estos cereales de caja.


Recientemente una organización no-gubernamental internacional, analizó los ajustes a la baja de la cantidad de fortificación realizada por una empresa fabricante de cereales de caja en México y concluyó que el costo social de esas reducciones a cinco años será de más de $250 millones de dólares, y se prevé que estos costos aumenten anualmente a medida que más consumidores entren en el mercado.


Con las propuestas de modificación realizadas a la NOM 051 y las propuestas de cambios al Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios se retorna a modelos prohibicionistas y de control que difícilmente ayudan a mejorar la cultura de alimentación de la población. Se descarta una de las herramientas de la Salud Pública moderna, que es la incorporación, promoción y uso de mecanismos de reducción de riesgo como orientadores del desarrollo de la tecnología e innovación en el cuidado de la salud y por supuesto se desalienta el interés por la investigación y el desarrollo en materia de tecnología de alimentos, que seguirá impactando la salud de la población como diversos estudios lo han ya reportado.


Restringir la fortificación voluntaria con base en la carencia de sustento científico y en los inalcanzables perfiles de nutrientes para el etiquetado frontal es desproporcionada con respecto a los objetivos de Modificación de la Ley de Salud, ya que las medidas a llevar a cabo deben aplicarse proporcionalmente al nivel de protección previsto por la población y no deben ser discriminatorias en su aplicación.


Esta medida podría tener consecuencias involuntarias incluidos los resultados negativos para la salud de los mexicanos donde alimentos como el cereal, el yogurt o la leche desempeñan un papel muy importante en la contribución a la ingesta de micronutrientes.

 

 

Last modified on Miércoles, 22 Julio 2020 14:04