Fogones argentinos muestran al mundo los secretos de la gastronomía rusa Youtube/ Chut-Chut Po-Russky

Fogones argentinos muestran al mundo los secretos de la gastronomía rusa

Jun 15, 2021

Transcurría la pandemia cuando tres amantes de la cultura rusa idearon desde Buenos Aires un programa en Internet sobre el arte culinario de ese país.

No les faltaba ambición. Amasar, hornear o guisar son algunos de los verbos que se ponen en práctica para dar a conocer las especialidades de Rusia. El vocabulario cobra un protagonismo pertinente en esta iniciativa que profesa la misma devoción por el idioma que por la cocina. Tradiciones y curiosidades, por último, son la guinda de este espacio que se ilusiona con una utopía: la de acercar un país que se encuentra a 17.000 kilómetros de distancia.

Yana Makarova, una ciudadana rusa que vive en Buenos Aires, sugiere los platos y traduce en simultáneo. Nanu Salazar, argentina y estudiante de ruso, cocina las recetas con la ayuda de su compañera, y Facundo Rodríguez, otro argentino aprendiz, graba y edita los vídeos.

INICIOS DE UNA PASIÓN

Para Nanu, de 57 años, el interés por el ruso comenzó hace más de 30. "Empecé cuando era muy joven, pero me desencanté porque no podía armar una frase", reconoce a Sputnik. "En 2017 vi un vídeo de Vladímir Putin con subtítulos y me di cuenta no solo de que entendía, sino de que la traducción era incorrecta".

Fue así que, para su sorpresa, apareció en algún lugar recóndito de su ser un idioma que creía desaparecido. Tras un viaje a Moscú y San Petersburgo, decidió retomar su formación. De eso hace ya tres años.

"Con la pandemia, como me gusta cocinar, comencé a hacer recetas de otros países, para variar, para recordar o para imaginarme que estoy ahí", continúa. "Entonces empecé a buscar recetas sencillas rusas, para que otros pudieran viajar por lo menos con los sabores de sus platos y escuchar algo de las costumbres o la historia de Rusia".

Así surgió la iniciativa de hacer un programa "desacartonado, con sentido del humor y con tremenda onda, según nos dijeron una vez, con la idea de llevar también un poco de relax", explica Nanu.

CHUT-CHUT

Su compañera, de 36 años, es oriunda de Blagoveshchensk, una ciudad fronteriza con China en el extremo oriental de la Federación Rusa. Ejerció de periodista en su país hasta se trasladó a Argentina, hace cinco años, y comenzó a enseñar ruso.

"Teníamos ganas de hacer algo juntas, y como Nanu sabía que yo cocinaba, empezamos a hacer el programa de cocina, y a partir de ahí, le dimos forma para ayudar al estudiante de Rusia", comenta Yana. "Por eso tratamos de incluir cosas que tengan que ver con la cultura de Rusia, sin convertirlo en una clase, pero sí ofrecemos algún dato que ayude".

Facundo, de 35 años, es un bailarín de tango que decidió encargarse de la filmación y edición de los programas. Así surgió Chut-Chut Po-Russky ("Un poquito de ruso"), un canal que puede encontrarse en Youtube. "Chut-chut es una de mis palabras favoritas por cómo suena", intercede Nanu. "Es como decir 'acá vas a escuchar y leer algo en ruso'. Muchos nos descubren por una receta y quién sabe, quizás alguno de ellos terminé sintiendo curiosidad por aprender ruso".

En Chut-Chut Po-Russky se puede aprender cómo hacer borsh, blinis, la ensalada mimosa, la pasta vareniki, el chak-chak tártaro, la suprema a la kiev, el pan dulce kulich, el postre soviético kartoshka, y hasta vatrushki con ricota.

"El proyecto Chut-Chut Po-Russky nació mientras hacíamos la primera filmación", retoma Yana al recordar el piloto que grabaron hace tres meses. "La idea de filmar las recetas de la cocina rusa surgió en una charla con Nanu. A mí me gustó, porque filmar y hablar es mi profesión y mi pasión", reconoce.

Así se unieron estos tres amantes de la cultura rusa en este proyecto. Entre receta y receta, Yana y Nanu se detienen a enseñar los nombres en ruso de los electrodomésticos, o de las distintas partes de la vajilla.

Los próximos programas esperan adentrarse en el conocimiento de otros términos culinarios, empezando por los alimentos, como frutas, carnes y lácteos, antes de seguir por el resto de la casa. "Esto también sirve para Rusia", añade Yana. "Yo sé de algunos rusos que también estudian español mirando nuestros videos".

Esta propuesta puede despertar el apetito, y las ganas de aprender, de los 300.000 descendientes de rusos que viven en Argentina.

 

Fuente: Mundo.Sputniknews.com

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Last modified on Martes, 15 Junio 2021 11:54