Rusia planea reducir emisiones de gases de efecto invernadero para 2050

Mar 23, 2020

Rusia reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero en un 36 por ciento desde el nivel de 1990, a dos mil millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e), al tiempo que la reducción acumulativa de sus emisiones ascenderá a 81 mil millones de toneladas, alrededor del ocho por ciento del presupuesto global de carbono.

El Ministerio de Desarrollo Económico propone introducir masivamente tecnologías de ahorro en el sector energético, la industria, el transporte y los edificios, y reducir las pérdidas de energía.

Para aumentar los volúmenes de procesamiento de residuos, impulsará vertederos más grandes y buscará utilizar el metano producido; estimulará la producción y el uso de artículos con alta eficiencia energética y fortalecerá la protección de los bosques contra incendios y plagas y la tala.

De acuerdo con el documento que informa sobre el plan, dado a conocer por Fridays For Future ruso, hasta ahora la industria es reacia a ahorrar energía: en 2018, las empresas nacionales gastaron 44 mil millones de rublos para este propósito. La situación de los bosques es preocupante, ya que el área de tala está excediendo constantemente la de reforestacion.

El documento señala que en un escenario intensivo, Rusia reduciría las emisiones en un 36 por ciento para 2030, y para 2050 las reducirá hasta un 48 por ciento, a mil 600 millones de toneladas de CO2e.

La neutralidad de hidrocarburos (cero emisiones netas de gases de efecto invernadero) se logrará para 2100, pero al mismo tiempo, Rusia hará la contribución más significativa para limitar el crecimiento de la temperatura de la superficie global a 1.5 grados Celsius y la reducción acumulativa de las emisiones ascenderá a 90 mil millones de toneladas de CO2e para 2050.

En ese escenario, se implementarán medidas adicionales, como la regulación de precios de emisiones de gases de efecto invernadero, mediante impuestos; la creación de un sistema nacional para etiquetar productos intensivos en carbono y divulgar al consumidor información sobre el origen de la electricidad; crear incentivos para equipar edificios con paneles solares; ampliar la responsabilidad de los fabricantes, la introducción de tarifas de reciclaje, la recalificación de parte de los desechos en recursos secundarios y la prohibición de la tala.

El objetivo de Rusia de reducir las emisiones en 48 por ciento para 2050 en un escenario intensivo no se puede considerar ambicioso, en comparación con las metas de los países líderes, afirma Yuri Melnikov, analista senior del Centro de Energía de la Escuela de Administración de Skolkovo.

En esencia, el escenario supone que se mantiene el nivel de emisiones ya alcanzado en Rusia y no se puede descartar que este objetivo se logre sin el uso de medidas especiales, simplemente porque el crecimiento económico será significativamente menor que las cifras tomadas en cuenta por el Ministerio de Desarrollo Económico (entre 2.6 y 2.9 por ciento anual), señala el especialista.

Al reducir las emisiones en comparación con 1990, Rusia las aumentará en comparación con 2017 (tomado como otro punto de referencia), se deduce de la estrategia. Esto se debe a una fuerte caída en la producción y, en consecuencia, a las emisiones de gases de efecto invernadero en la década de 1990, que siguió al colapso de la URSS. En 2017, las emisiones en Rusia fueron la mitad que en 1990, dijo Melnikov.

“Quizás piensen que los riesgos del escenario con el logro de la neutralidad de carbono para 2050 supera sus efectos positivos, y ya que el precio de las emisiones en Europa alcanza decenas de euros por tonelada, este es un elemento adicional serio en los costos de las empresas”, explica Melnikov.

Rusia podría haber adoptado objetivos de emisión mucho más ambiciosos para 2030 si no fuera por la mala situación con los bosques, que están envejeciendo y reducen la absorción de CO2, además de que hay una gran tala de árboles que reducen el riesgo de incendio, señala.

El Ministerio de Desarrollo Económico comenta que el objetivo estimado de 2030 para reducir las emisiones al 67 por ciento desde el nivel de 1990, “es un paso adelante del valor anterior del 75 por ciento (objetivo anunciado en 2018, cuando Rusia no había ratificado el Acuerdo de París).

Además, Rusia ha reducido las emisiones en 41 mil millones de toneladas de CO2e y es el líder absoluto en este indicador. De hecho, ha retrasado el proceso de calentamiento global durante casi un año, mientras que otros países, por el contrario, lo han acelerado, concluye.

La regulación de emisiones se debe principalmente a la preocupación de la comunidad mundial por la amenaza climática global, señala Melnikov. “En este sentido, el precio del petróleo no parece un factor determinante, aunque un colapso puede ralentizar el ritmo de la eficiencia energética, especialmente en el sector del transporte”, concluye el experto.

 

NTX  -  eitmedia.mx