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Reino Unido en la fase más crítica de la pandemia

Ene 12, 2021

El sistema sanitario británico está al borde del desbordamiento, mientras el Gobierno impulsa el programa de vacunación contra el covid-19 y amenaza con endurecer las restricciones para intentar contener la propagación de las nuevas variantes del virus.

“Afrontamos la situación más peligrosa que nadie pueda recordar”, alertó Chris Whitty, médico jefe de Inglaterra y asesor del Gobierno de Boris Johnson. “Las próximas semanas van a ser las peores de la pandemia para el NHS”, añadió en referencia a las populares siglas en inglés del Servicio Nacional de Salud británico.

La red de hospitales públicos está operando bajo extrema presión debido al vertiginoso ritmo de propagación de la nueva variante del coronavirus, que se detectó en el sureste de Inglaterra hace un par de meses. La también altamente transmisible cepa identificada en Sudáfrica ha llegado ya a varias comunidades del Reino Unido.

ALERTA ROJA EN LONDRES



El alcalde de Londres, Sadiq Khan, declaró el estado de emergencia –o “incidente grave”, según la terminología anglosajona- para hacer frente a la “crítica situación” causada por la variante del coronavirus, que “está fuera de control”.

Uno de cada 30 londinenses padece coronavirus en este momento y la tasa de infección supera los mil casos por cada 100.000. Las admisiones en centros clínicos se dispararon un 27 por ciento a principios de mes y un 42 por ciento entre los que requieren ventilación mecánica, de acuerdo con datos de la Alcaldía.

A nivel general del Reino Unido, más de 32.000 pacientes estaban hospitalizados con coronavirus en la segunda semana de enero, casi el doble de los registrados durante el pico de la ola inicial de la pandemia, en abril de 2019. La curva de contagios sigue en alza y sumó 46.169 casos nuevos, según las estadísticas ministeriales más recientes. El número de fallecidos que previamente dieron positivo en la prueba del Sars-Cov-2 superó los 82.000 este martes.

CADENA DE TRANSMISION



“El consejo ahora mismo es inequívoco: para reducir los datos, debemos quedarnos en casa excepto para ir al trabajo, hacer ejercicio u otras actividades esenciales. Cualquier interacción innecesaria que uno tenga, puede ser el eslabón de una cadena que termina en una persona vulnerable”, recordó Whitty.

El primer ministro, Boris Johnson, se hizo eco de la urgencia e instó a la población a respetar las reglas del confinamiento. El programa de vacunación se está acelerando y el gobierno teme que la prometida “luz al final del túnel” ciegue a la población de la aguda amenaza que representa la nueva cepa.

COMPLACENCIA FALSA



“Dejar que el éxito del despliegue del plan de vacunación alimente una falsa indulgencia sobre el estado de la pandemia sería lo peor para todos”, señaló el mandatario conservador, quien no descartó endurecer las restricciones y ajustar más las normas si la gente “no las respeta adecuadamente”. “Aunque sería mejor que obedezcan las reglas que promulgar otras nuevas”, aseveró.

Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte gestionan sus respectivas normas de salud pública, pero después de las festividades navideñas impusieron un régimen similar de confinamiento. Decretaron el cierre de escuelas y universidades, comercios no esenciales, bares, hoteles y restaurantes (excepto para el servicio de recogida o reparto), cines y museos. En las cuatro naciones se recomienda trabajar en casa siempre que sea posible. Se permite salir a la calle para hacer la compra, ir al médico y hacer ejercicio una vez al día, entre otras excepciones.

Sin embargo, reina la confusión sobre los límites entre lo permitido por ley y las recomendaciones gubernamentales. Incluso la jefe de la Policía Metropolitana de Londres (MET), Cressida Dick, pidió aclaraciones del ámbito y la cobertura de las reglas. La cuestión está candente desde que se descubrió a Johnson pedaleando en bicicleta a unos 12 kilómetros de su residencia de Downing Street, en el centro de Londres.

PLAN DE VACUNACIÓN



El Gobierno y las administraciones autonómicas proyectan habilitar unos 2.700 centros de vacunación en todo el país. En esta primera fase del programa, se inyectará una primera dosis del antiviral de Pfizer-BioNTech o de Oxford-Astra Zeneca en ambulatorios, consultas, farmacias, unidades móviles y en 50 espacios de capacidad masiva, como hipódromos, pabellones de conferencias o recintos feriales.

La autoridad reguladora aprobó recientemente el compuesto de la estadounidense Moderna, aunque el suministro tardará unos meses en llegar a Reino Unido. El NHS ha contratado a 80.000 profesionales para administrar las vacunas y cuenta con unos 200.000 voluntarios adicionales, de acuerdo con según datos ministeriales.

Unos 2.3 millones de personas han recibido la primera inyección contra el coronavirus, según desveló el ministro de Salud, Matt Hancock, el lunes 11. El objetivo inmediato pasa por ofrecer la vacuna a los mayores de 70 años, ciudadanos clínicamente vulnerables, residentes y empleados en centros geriátricos, para mediados de febrero.

DEPENDENCIA EXTERNA


Hancock expresó “plena confianza” de que podrá cumplirse a tiempo el “ambicioso objetivo” de inocular a este grupo de unos 17 millones de personas, que equivale al 25 por ciento aproximado de la población del Reino Unido.

Hasta el lunes el ritmo diario de vacunación se limitaba a unos 200.000, pero el ministro ha prometido impulsarlo por encima de los dos millones cada jornada. La principal limitación, según dijo, es el abastecimiento de las vacunas desde el extranjero dada la “carencia de capacidad manufacturera” en Reino Unido.

 

Fuente: Mundo.Sputniknews.com

Last modified on Martes, 12 Enero 2021 15:00