Mola hidatiforme, el padecimiento que podría confundirse con un embarazo Unsplash

Mola hidatiforme, el padecimiento que podría confundirse con un embarazo

May 22, 2020

Una mola hidatiforme se desarrolla por el crecimiento de un óvulo fecundado anormalmente o por el crecimiento considerable del tejido de la placenta; entre los factores que la ocasionan se encuentran un aborto espontáneo o un embarazo extrauterino.

Afecta a las mujeres menores de 17 años o mayores de 35; en EUA se presentan en aproximadamente uno de cada dos mil embarazos.

Por razones desconocidas, este padecimiento también conocido como enfermedad trofoblástica gestacional o embarazo molar, es casi 10 veces más frecuente en países asiáticos, de acuerdo con Pedro T. Ramírez, médico del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas.

De acuerdo con el especialista, se trata de un grupo de trastornos que se desarrollan a partir de un óvulo fecundado anormalmente, el cual se convierte en una mola en lugar de un feto, aunque casi el 80 por ciento no son peligrosas, hay otras que pueden extenderse rápidamente por los vasos linfáticos o por el torrente sanguíneo causando un coriocarcinoma.

Incluso si una mola se desarrolla con un feto vivo, este muere, provocando un aborto espontáneo. Las mujeres experimentan síntomas similares a los del embarazo, pero el abdomen aumenta su tamaño más rápidamente de lo que sucede en un embarazo normal.

Las náuseas y vómitos intensos son síntomas frecuentes y en ocasiones puede aparecer una hemorragia vaginal.

Además, este padecimiento puede causar complicaciones graves como: infección del útero, infección generalizada de la sangre (septicemia), disminución de la presión o hipertensión arterial grave, junto con una concentración elevada de proteína en la orina (preeclampsia).

El médico a menudo puede diagnosticar una mola hidatidiforme poco después de su formación, primero se basa en los síntomas y en el tamaño del útero, ya que es mucho más grande de lo esperado, también pregunta acerca de la presencia de secreción vaginal de un tejido con aspecto de uva.

Según Ramírez, a pesar de que la prueba de embarazo pueda tener resultados positivos, se debe detectar movimiento fetal y los latidos, de no ser así, la mujer puede tener una mola. Otra forma de detectarlas es a través de análisis de sangre, para medir la concentración de gonadotropina coriónica humana; una hormona producida normalmente al comienzo del embarazo.

En algunos casos se puede realizar una ecografía para comprobar que se trata de una mola hidatiforme y no de un feto o un saco amniótico.

Por último, el experto explica que el tratamiento generalmente es mediante la extirpación de las molas con aspiración, pues es poco frecuente que sea necesario la extirpación quirúrgica del útero. Posteriormente se hacen pruebas para determinar si la mujer afectada necesita tratamiento adicional.

Una de esas pruebas es la radiografía de tórax, que es necesaria para ver si la mola se ha diseminado a los pulmones. También se mide la concentración de gonadotropina coriónica humana en sangre para determinar si se ha extirpado por completo.

Si la mujer no regresa a la normalidad, la enfermedad se considera persistente y entonces se realiza una tomografía computarizada (TC) del cerebro, tórax, abdomen y pelvis para determinar si se ha desarrollado y diseminado un coriocarcinoma.

Es importante mencionar que, a la mujer a la que se le ha extirpado una mola hidatiforme se le aconseja no quedar embarazada durante seis meses a un año. Por lo anterior, el especialista recomienda el uso de métodos anticonceptivos eficaces.

 

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